Uno de los máximos exponentes en la Edad Antigua de liderazgo, coaching, inteligencia emocional, visión y determinación lo encontramos en Publio Cornelio Escipión Africano Maior. Nacido en Roma el 20 de junio de 236 a. C. en Villa de Liternum, Campania, fallecido 3 de diciembre de 183 a. C. Fue Procónsul, Senador y General durante la Segunda Guerra Púnica.
Tras sus acciones en la Batalla de Cannas, consiguió el favor del pueblo y fue nombrado Edil, a pesar, de la negativa del Senado, por su extrema juventud. Enfrentándose lo demostrado y la potencialidad del joven guerrero con la experiencia supuesta para alcanzar el puesto. Con sólo 18 años dió los indicios de determinación y liderazgo, que lo distinguieron durante toda la vida, pues cuando los tribunos se opusieron a la elección, porque no tenía la edad legal, él respondió con altivez, “Si todos los Quirites desean hacerme edil, soy bastante viejo.”

 

La aniquilación de los ejércitos romanos en Hispania por Asdrúbal Barca, hermano de Aníbal, pusieron en un punto crítico la situación de Roma en el 210 a. C., los romanos decidieron reforzar su ejército en Hispania, y colocarlo bajo el mando de un procónsul. Pero cuando el pueblo se reunió para elegir a un procónsul, ninguno de los generales con experiencia se atrevió a demandar tan peligroso comando. Muestra de su decisión Escipión se presentó para el puesto fue elegido por unanimidad por el pueblo a pesar de sus 25 años, pero el Senado acabó negándose. Él, sabedor de su valía aceptó ir a Hispania como general al mando de dos legiones. 

 

Escipión se convirtió en el líder determinante de la campaña romana en Hispania, siendo el inicio de final de la derrota, a manos suyas, del temible Aníbal.

 

Como gran líder se implicaba en el día a día de sus legionarios, sufriendo igual que ellos, es curioso como el historiador Polibio, narra como en las marchas forzadas Escipión no iba a caballo, iba a pié. Es increíble cuando narra cómo El Africanus desobedece las órdenes de permanecer a la defensiva y prepara la invasión de la Iberia cartaginesa. Ordena que la flota romana cargue con el equipo y las provisiones, mientras sus soldados avanzan rápidamente por la costa. Se dice que recorrió con todo el ejército, en una semana, el territorio comprendido entre sus bases en la actual Cataluña y la capital cartaginesa en Hispania,Carthago Nova, la actual Cartagena.
En todos estos períodos, de su determinación y  su visión de la derrota cartaginesa, no demostró dudas en ningún momento. Incluso su más cercano colaborador y amigo Cayo Lucio Marcio Séptimo, se impresionaba y seguía ciegamente a su líder, aunque no lo entendiese.
Escipión como gran líder y uno de los “padres” del Coaching de la antiguedad, se aseguraba de que los soldados estuviesen lo mejor posible, la mayor parte del tiempo, creaba vínculos emocionales con ellos y aprendió a otorgar el poder a los demás. Creando un impacto brutal en las legiones y potenciando la implicación de, al fin y al cabo, su equipo. Independientemente de lo que dijese el Senado, él sabía que su objetivo no lo podría conseguir sin esos hombres.

Para que estuviesen lo mejor posible y sacar lo mejor de ellos en el campo de batalla:

–    Se preocupó por descubrir los talentos ocultos de sus legionarios y centuriones.
–    Cambió toda la estrategia heredada, reposicionándolos para que pudiesen aplicar sus cualidades de manera efectiva.
–    Y algo que como dice Polibio, volvía loco a Cayo Lucio, les ofrecía oportunidades para el aprendizaje y el crecimiento en la batalla. Así Cayo Lucio de ser un centurión más paso a ser muy popular entre la tropa y fue aclamado jefe del ejército y se presentó para procónsul.

Gracias a su padre, Escipión había estudiado una y otra vez los manuscritos, acerca de toda la sabiduría conocida hasta la época, haciendo especial hincapié en todas las estrategias militares de las batallas conocidas. Este estudio pormenorizado le aportó una gran mente analítica y perspicaz, pero qué le hizo desarrollar su inteligencia emocional, quizás fuese su determinación y su potencial, unidos a su decisión en el entorno hostil de su Roma natal, con odios hacia los Escipiones por parte del Senado; enfrascado en una guerra vital para el futuro de su pueblo y con un objetivo personal de derrotar a Aníbal, vengando la muerte de su tío y de su padre.

Puede que eso le hiciera desarrollar los vínculos emotivos que le caracterizaron:

–    Hablando con todos los que le rodeaban.
–    Siendo, hasta lo necesario, transparente.
–    Haciendo todo lo que prometía.
–    Manteniendo un contacto regular con cada uno, (describe Polibio, que era normal verlo deambular de noche entre las tiendas del campamento, hablando con unos y otros).
–    Reconociendo y agradeciendo todos los esfuerzos realizados. Sí, eran militares, pero Escipión no olvidaba que eran personas y los necesitaba.

Quizás esta cercanía emocional le valió cuando tras derrotar Gades y volver de Roma, fue presa de una grave enfermedad y ocho mil de los soldados romanos, descontentos por no haber recibido su salario habitual, por las dudas del Senado ante la campaña de Escipión, iniciaron un motín. Confiaron en él y logró sofocarlo.

En su objetivo claro de conquistar Cartago y provocar la vuelta del asedio de Ánibal al norte de la Península Itálica, se reforzó y dotó a todo su ejército de poder:

–    Confió en todos los integrantes de su equipo.
–    Como gran gestor, impuso instrucciones y límites claros.
–    Los implicó en la resolución de los problemas.
–    Además de evitar las críticas y animarlos a ser más abiertos.

Ahondando más y más en la biografía del Africanus, es fascinante adivinar como un líder romano del 200 a.C, ejercía, aplicaba y desarrollaba, las bases de la formación de un equipo imbatible con determinación e implicación.

 

Rol tan ausente en muchos de nuestros directivos y dirigentes, que afortunadamente está siendo aprendido y aprehendido por muchos otros. El Managment del s.XXI, posee unas claves diferentes, sin elegirlo el entorno ha cambiado, de nuestra adaptación dependerá que sigamos en la batalla. 

“Aunque seamos legionarios y tengamos que estar en la batalla, ante todo, somos personas con emoción”

Como muy bien dice mi amigo Fco. Javier González Galán, “cuando la emoción y la razón entran en conflicto, siempre gana la emoción”. Emociona a tu equipo y se comerán el mundo.

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