AQUELLO DEL ESTRÉS !!

Aquello del Estrés, sí en muchas ocasiones escuchado, no aclarado, confundido, incluso difuminado con aquella expresión de: “Tengo que hacer muchas cosas”. Como otras veces lo siento, intentaré arrojar algo de luz por todo este maremágnum y porque ha tenido gran repercusión el punto número 2 de gestión del estrés para fomentar la productividad, del último post.

Básicamente el estrés es causado por el instinto de nuestro organismo de protegerse a sí mismo. Este instinto es positivo en situaciones de emergencia, como un incendio o si alguien te asalta. El problema del estrés viene cuando ese estado de tensión y de reajuste fisiológico se mantiene durante mucho tiempo.

Hans Seyle concretó las fases principales de nuestra reacción ante el estrés:

  • Fase A. Alarma. Nuestro organismo reacciona ante un estímulo estresor y moviliza todos sus recursos. Cuando se habla de distrés significa que esta fase supone consecuencias negativas para la persona sometida al estímulo, y es eustrés cuando la respuesta de la persona favorece la adaptación al elemento estresor.

 

La situación provoca que nuestro cerebro active sus alarmas y prepare a todo el organismo para dicha acción defensiva. El sistema nervioso se activa, se segregan hormonas de adrenalina y cortisol, se tensan los músculos y se aceleran la respiración y el pulso, las arterias que irrigan la piel y algunos órganos se contraen para disminuir la pérdida de sangre en caso de heridas, y dar prioridad al cerebro y los órganos más críticos para la acción, como el corazón, pulmones y músculos. Esta respuesta, denominada “de huida” y provocada por nuestro cerebro, concretamente por la amígdala del cerebelo, la heredamos de nuestros antepasados, cuando tenían que huir ante algún animal peligroso. Hoy, el animal peligroso ha mutado en las largas jornadas laborales, en la dificultad para conciliar la vida personal y laboral, en la presión de nuestro jefe para lograr los objetivos o la petición imposible de nuestro cliente más importante, etc.

  • Fase B. Adapatación. El cuerpo toma medidas defensivas hacia el elemento estresor. Si éste persiste durante un período de tiempo suficientemente largo, el organismo se habitúa al mismo, se adapta o resiste. Pero esta activación o adaptación se convierte en antinatural si persiste por un tiempo demasiado prolongado. Es el momento donde debemos de actuar conscientemente y aplicar los hábitos que nos hagan regenerarnos y cargar de energía nuestro sistema para, eliminar o reanudar el proceso.
  • Fase C. Agotamiento. El organismo es vencido por el estrés continuado en el tiempo, agota su capacidad de adaptación o resistencia y se desmoronan todas sus defensas. Convirtiéndose en un elemento tremendamente dañino para nuestro cuerpo y mente, cuando se prolonga, provocando numerosas enfermedades y molestias diversas, y afectando gravemente a nuestro bienestar emocional y físico.

El estrés es algo muy dinámico y que no depende sólo del estímulo externo, sino también de la capacidad de cada persona para responder a este estímulo, y por supuesto de la percepción subjetiva de cada persona. Cada persona en función de sus creencias, valores, pensamientos y emociones, interpreta dicha realidad.

De la búsqueda de esa eliminación del estrés, buscando mecanismos que lo eliminen, surge el gran acercamiento de la sociedad Occidental a la Oriental, en la búsqueda, de ese equilibrio y conocimiento cuerpo-mente milenario, que han practicado mediante diversas artes: meditación, reiki, yoga, tai-chi, técnicas de respiración, etc. Muchas veces desatados como modas o pseudonovedades, cuando su implantación en estas culturas es milenaria. En todo este tema si estáis interesados podemos ahondar.

Cualquier hecho o situación que demande de nosotros más de lo que creemos que podemos afrontar, genera estrés. Incluso las experiencias positivas (tener un hijo, un ascenso, matrimonio,etc.), aunque este se mezcla con la sensación de desafío positivo que nos motiva a afrontar la experiencia.

Tenemos 2 fuentes principales de Estrés:

  • Internas: nuestras creencias limitadoras sobre nosotros, los demás y sobre la vida, nuestra actitud ante los desafíos, valores, pensamiento rígido respecto al cambio, expectativas exigentes, perfeccionismo y la inadecuada gestión de nuestras emociones.
  • Externas: medio ambiente (exceso de luz, ruido, tráfico), familia (compatibilizar trabajo-familia), relaciones sociales, situación económica, enfermedades y el Trabajo.

Como he comentado las fuentes del estrés se mantienen durante un tiempo prolongado, el organismo del trabajador, así como el organismo vivo de la empresa sufren y se desmoronan. Es el momento en que surgen las enfermedades individuales –infarto de miocardio, enfermedades mentales, incluso el desarrollo de algunos tipos de cáncer- y las huelgas, accidentes, la apatía, desmotivación, falta de compromiso, ausencia de implicación, ningüinismo… en definitiva, el cáncer empresarial.

Por ello convencidos o no de que esto se produzca, en el vertiginoso ritmo en el que algunos se hayan consumidos, en una falsa búsqueda de mayor éxito o efectividad. Éxito cortoplacista ante su progresiva carencia de energía, ausencia de atención a los pilares básicos de nuestra naturaleza, recordando al gran Dr. Covey, es más, hasta Maslow reconoció en su lecho de muerte, que otra necesidad básica, era saber que la vida había sido vivida.

Pues solamente nos separan 21 días seguidos, para conseguir implantar un hábito, que reduzca, modifique y gestione nuestro posible estrés, Te atreves??

Cont…

Agradezco las grandes aportaciones de Javier Carril.

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