LO QUE NOS ENSEÑAN LAS OLIMPIADAS 2012

Sabemos que el deporte nos enseña muchos valores.

A 7 días de que terminen y con el 24% de las medallas entregadas, los Juegos Olímpicos de Londres 2012, nos están enseñando lo más valioso del ser humano, personas, como tú y como yo, que han decidido dirgir su vida. Han  tenido que aplicar horas y horas interminables a su entrenamiento, esas 10.000 h que le convierten a uno en especialistas, como indica Gladwell en su libro “Outliers”. Incluso a pesar de eso, han seguido y seguido sin parar, con ese “Sigue Buscando” de Steve Jobs, aquella perfección y sumo dominio que los hacen diferentes.

Niveles de entrenamiento, que son reflejo de una profunda autodisciplica y autoliderazgo, que sencillamente los hace diferentes al resto.

Al leer la vida de los grandes hombres te das  cuenta que la primera victoria que ganaron fue la victoria sobre sí mismos … la autodisciplina fue lo primero en todos ellos.

La palabra autocontrol deriva de una raíz griega que significa «agarrar» o «sostener». Esta palabra describe a las personas que quieren agarrar sus vidas y toman el control de áreas que les producirán éxito o fracaso.

Aristóteles usó la misma palabra para describir «la capacidad de probar el deseo por la razón … estar resuelto y siempre listo para terminar con el desahogo natural y el dolor». Explicó que las personas que no se controlan tienen fuertes deseos que tratan de seducirlos y apartarlos del camino de la razón; pero para triunfar deben mantener esos deseos bajo control.

Los grandes líderes han entendido que su responsabilidad número uno era su propia disciplina y desarrollo personal. Si no se hubieran dirigido a sí mismos no hubieran podido dirigir a los demás. Los líderes no pueden llevar a otros más lejos de lo que ellos mismos han recorrido, porque nadie puede viajar hacia afuera si primero no ha viajado hacia adentro.

Todos ellos Phelps, Bolt, Gelana Tiki, Cai Yun y Fu Haifeng, Hermanas Williams, Jing Jong-oh, K. Berki, B. Ainslie,  … han hecho lo que cualquiera de nosotros tenemos que hacer si queremos conseguir algo, es nuestra elección, está al alcance de la mano, se han liderado a sí mismos. Como dice John C. Maxwell: “Comience con usted”, “No podemos viajar hacia afuera, si primero no viajamos hacia dentro”.

Existen más líderes potenciales fracasan por causas internas que por causas externas.

Cualquier resultado que no sea la victoria no le vale. Lo dice él, Usain Bolt (Jamaica, 1986), La mentalidad y visión de Bolt están afianzadas y trabajadas, «Quiero ser una leyenda», repite constantemente, «Siempre estoy listo», amenaza. Sus palabras de confianza se mezclan con otras más ambiguas «Si pierdo, no es el fin del mundo». El enigma se resolverá en breve.


 

Bolt va a cumplir 26 años y en los últimos tres ha estado lejos de los 9,58 que marcó en los 100 metros del Mundial de Berlín 2009.

Su última temporada ha sido de una irregularidad importante. Las dudas levantan una montaña acerca de la motivación de un hombre que hace cuatro años fue dios en Pekín. Pero ahora viene de un último mes muy malo. Primero, un accidente de tráfico a las cinco de la mañana. Después, las pruebas de selección de su país, en las que perdió frente al joven Yohan Blake, que le ganó por 11 centésimas, un mundo en una carrera de 100 metros.

Son datos que preocupan a su entorno excepto a él y a su padre, que sigue diciendo que “Usain es muy perezoso para entrenar”. Sus dudas, sin embargo, se borran cuando le ve comer ñame, una planta que forma parte de su dieta habitual. “Creo que el secreto de mi hijo está en su alimentación” dice.

De niño, Bolt tuvo escoliosis y no empezaron a tratarle hasta los 15 años, cuando se convirtió en el campeón del mundo junior de 200 metros más joven de la historia. A los 16, corrió los 400 metros en 45,35 segundos, muy próximo al récord del mundo que tenía Michael Johnson (43,19 segundos).

Superó en Pekín a enormes leyendas como Lewis (Los Ángeles 84) y Owens (1936 y 40). Desde entonces, es un atleta memorable, único en la vida, valiente y divertido. Ante las acusaciones de dopaje, no ruge, solo avisa: “Trabajamos demasiado duro para hacerlas caso”.

Blake, el niño a batir.

Sus entrenamientos los hace en hierba con zapatillas de tacos. “Cuando pasas a la pista, te sientes como si volases”, asegura.  Allí, Bolt estableció enormes diferencias. Solo da 41 pasos para correr los 100 metros mientras que el resto necesita unos 45. Sus marcas franquean lo imposible. Ha corrido los 100 metros en 9,58 y los 200 en 19,19.


 

“No siento nunca ninguna presión”, declaró en Pekín.

Con él, como con otros, se hace fundamental la existencia de un gran Coach, que haga desarrollar y relucir sus capacidades internas. Capacidades, habilidades y potencial que gracias al coaching podemos desarrollar muchos de nosotros.  Un coach que incide en su refuerzo mental, que le escucha, reorienta sus objetivos en los momentos débiles, el mantenimiento en el foco,  aplicando las bases de la Psicología en el Deporte, que ya fundamentó el Dr. Benno Becker.

Un pequeño plan fundamental para liderarnos a nosotros mismos y conseguirlo:

– Visualizar nuestros objetivos conscientes.

– Repetición diaria de nuestros objetivos.

– Comportarnos como si ya, fuéramos, porque ya lo somos, lo tenemos dentro de nosotros. Primero SER, luego HACER, para al final TENER.

– Enumerar cinco áreas de su vida carentes de disciplina.

– Colocarlas en orden prioridad para conquistarlas.

– Actuar. Implantar Hábitos que nos hagan alcanzar nuestros objetivos.

– Trabajar con una sola cosa a la vez.

– Buscar recursos tales como libros y cintas que nos instruirán y motivarán para conquistar cada área. Si es posible tener un Coach o incluso un Mentor. Si no es posible, pedir a una persona modelo de la característica que nosotros deseemos desarrollar que nos permita rendirle cuentas de nuestros avances.

– Emplear quince minutos cada mañana en enfocar nuestra atención a mantener el control de esta área débil de nuestra vida.

– Hacernos un examen de cinco minutos al medio día.

– Tomar cinco minutos en la noche para evaluar nuestro progreso.

– Trabajar sesenta días en un área antes de pasar a la siguiente.

– Celebrar con la persona a quien le rendimos cuentas de nuestro continuo éxito.

El mejor momento para comenzar, AHORA!!

Como dijo John Hancock Field: «Los hombres de valor tienen buenos pensamientos, buenas ideas y buenas intenciones, pero muy pocos convierten todo eso en acción».

No le des la razón!!v

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