e-R-Evolución ??

Siglo XXII, en el siglo pasado tuvimos 20.000 años de desarrollo lineal, así se reflejará; manejando en 2011 50Gb de información diaria, en esta “Guerra de la Atención, estando hiperconectados y sabiendo que en el lenguaje del S.XXI, más del 90% de los conceptos no existía hace 5 años.

Tampoco hace mucha falta convencer a nadie de que estamos ante una nueva generación. Una generación digital que por cierto, sigue siendo formada con metodologías analógicas, que no fomentan el pensamiento disruptivo, siendo este la base de la Innovación (Sir Ken Robinson).

La generación anterior, en su mayoría, vive esta tecnología con estrés, es comprensible, científicamente está demostrado que el cerebro tiene una capacidad limitada de actividad consciente, sólo puede tener 7 focos informativos como máximo. Para ninguna generación el multitasking es productivo, reduce la eficacia, como indica laHBR en sus últimos estudios.

La generación digital está viviendo la tecnología con liberación técnica, formativa, personal, comunicativa, relacional, emocional. Aceptando un hipercambio y entroncándose en él. Se socializa de forma diferente, con personas de cualquier parte del planeta y recibiendo inputs desconocidos hasta ahora. Los niños de 12-13 años, están visualizando profesiones para las que ni siquiera tenemos una formación reglada analógica, porque no sirve!

Este desplazamiento de la cultura Taylorista a una producción masiva de consumo y producción, personalizándose a un consumo hiperselectivo y un estado de hiperconexión, hace pensar una evolución hacia diferencias formativas abrumadoras. Cada persona va a estudiar diferente, tu currículum no se va a parecer al de nadie, porque va a tener que ver con tu historia, capital cultural, simbólico y emocional, tu deseo, especialización, digitalización, relaciones. Se autocustomizan las masas, así como los productos y servicios.

Esto nos lleva a que el Cerebro Digital se comunica de forma distinta, se reprogama de forma constante. Llevándonos a un Sistema Nervioso, que se combina con la tecnología con clara orientación a la Inteligencia Artificial. Aunando la progresiva desaparición del mundo cartesiano dónde vivimos en el que únicamente, prima la razón, pasando a un escenario, dónde razón, emoción, hiperconexión y espacio se unen en un Todo.

Esto nos lleva a esa conexión de personas y objetos a la “red de redes”, el Internet de las cosas, en el que nos ilustraba José Manuel Navarro Llena, en su post “El Marketing de las cosas”.

El que puedas controlar con el mando de la wii una canoa, un arpa láser, que un botánico reciba tweets del estado de sus plantas, que el frigorífico te avise de lo que falta, pavimento inteligente,  que el movimiento de tu tablet controle una atracción, controlar la máquina de expreso con la wii, sistemas de transporte inteligente, una máquina expendedora de refrescos que funciona con la publicación de un ’tuit’ o con un ‘hashtag, conocer mediante Twitter cuando salen del horno el pan para comprarlo.

Un mundo “hiperconectado”, con miles de millones de dispositivos y sensores (entre los que se encuentran los dispositivos personales) compartiendo información, con capacidad para analizar, diagnosticar y tomar decisiones, haciendo posible la creación de nuevos servicios más inteligentes –más “Smart”–.

Cada vez más la búsqueda de la innovación y que el Internet de las cosas sea un concepto más conocido y cercanopara el público en general, hacen que surjan proyectos como Arduino, que es una  plataforma de código abierto basada en hardware y software que ofrece la oportunidad de dar rienda suelta a la imaginación y permite crear prototipos de toda índole tecnológica a un coste reducido.


 

De esta integración humano, máquina, internet, que ha propiciado el paso hacia el siguiente “estadio evolutivo”, nos aporta luz Michael Chorost, cómo se produce una cambio en la comunicación, relaciones, conexión con nuestro cuerpo, y cómo podemos mejorarlo. Con su libro “World Wide Mind”, ha creado un concepto totalmente revolucionario.

No  quiero olvidar mencionar la Optogenética, combinando tecnología, genética y óptica, ha sido capaz de producir cambios en el comportamiento. Esta técnica descubierta en Standford, por el neurocientífico Karl Deisseroth descubrió la técnica en 2004, ya ha conseguido entre otras, un ratón teledirigido mediante luz azul.


 

Tenemos la e-R-Evolución aquí, sólo tenemos que manejarla en nuestro beneficio

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR