Durante este fin de semana, hemos asistido estupefactos, en ESCO Granada,  a las grandes dosis de intelecto y enseñanzas por parte del Dr. Prof. Pablo Brañas,  catedrático de la Universidad de Granada en Economía y profesor de economía del comportamiento en la Middlesex University of London.

 

Nos ha desentrañado, grandes descubrimientos académicos de la neuroeconomía, haciendo un increíble recorrido desde sus “papers” desde hace 15 años, pasando por los mayores referentes mundiales, Dan Ariely, Lowestein, Kanheman, Levin, Fehr, Senje, Falk, Chadner, Ponti, Rubinstein,  Baucell, Capra, Laibson, Espin, Cabrales, Rey, Cason, Rustichini, Carpenter, Novak, Klemperer, etc. Un rigor académico sobrecogedor, anulando todo empirismo posible, exponiendo realidades basadas en el modelo científico, capaces de ser publicado en revistas como Science, Nature, Neuron, etc.

 

Estableciendo los criterios iniciales, acerca de que todo es Equilibrio, y que un equilibrio Nash, es estable y se puede mantener. Nos ha hablado sobre asuntos tan variados como la paciencia, la aversión al riesgo, el descuento, la desigualdad, el dolor real, la envidia, la empatía o la falta de autocontrol teniendo presente además los mecanismos para saber quién es quién en las redes sociales, factores que nos influyen a la hora de tomar nuestras decisiones, altruistas, egoístas o cooperativas, ya que somos cualquier cosa menos fríos y calculadores. Es el entendimiento del comportamiento humano desde la óptima más rigurosa del análisis económico y la Teoría de Juegos.

Su libro es altamente recomendable.

 

Desbancando muchas falsas teorías sin fundamento científico, con una óptica puramente empírica, que reducen el rigor de las neurociencias. A uno sólo le queda APRENDER. No cabe otra actitud cuando es capaz de establecer una ecuación , sobre la ansiedad o la valoración en el tiempo, encuadrando a la población en “hiperbólicos y/o superhiperbólicos”, por cierto los “gordos” son superhiperbólicos, la valoración en la distribución de tiempo la tienen menor que la media. Así como los Optimistas que “cortan” la distribución estadística, anulando las posibles variables racionales negativas.

 

Clásicos modelos económicos asumen que la gente es completamente racional y egoísta, mientras que los experimentos de la Teoría de Juegos, a menudo apuntan a conclusiones diferentes.

 

Un ejemplo clásico es el juego del ultimátum: un jugador propone una división de una suma de dinero entre él y un segundo jugador, quien acepta o rechaza. Con base en el interés propio racional, los receptores deben aceptar cualquier oferta distinta de cero y los “proposer” deben ofrecer la cantidad más pequeña posible.

 

Tradicionalmente, los modelos deterministas de la teoría evolutiva de juegos están de acuerdo: en el juego del ultimátum one-shot anónimo, la selección natural favorece a bajas ofertas y demandas. Los experimentos que muestran una preferencia por la equidad: a menudo responden rechazar ofertas bajas y los “proposer” hacer ofertas más altas que las necesarias para evitar el rechazo. Aquí nos muestran que el uso de la teoría de juegos evolutivos estocásticos, donde los agentes cometen errores al juzgar las ganancias y las estrategias de los demás, la selección natural favorece la equidad.

 

A través de una serie de parámetros, la estrategia promedio coincide con el comportamiento observado: “proposer” ofrecen entre 30% y 50%, y la demanda de respuesta entre 25% y 40%. Rechazando ofertas bajas aumenta rentabilidad relativa en la competencia por parejas entre dos estrategias y se ve favorecida cuando la selección es lo suficientemente débil. Ofreciendo más de lo que aumenta la demanda de pago cuando muchas estrategias están presentes al mismo tiempo y se ve favorecida cuando la mutación es suficientemente alta.  También se realizó un experimento conductual para encontrar apoyo empírico de estos hallazgos teóricos: la incertidumbre sobre el éxito de los demás se asocia con mayores demandas y ofertas, y la falta de coherencia en el comportamiento de los demás se asocia con mayores ofertas, pero no predictivos de demandas.

 

En un mundo incierto, la justicia termina primero.
Seguiremos avanzando en nuestro incesante aprendizaje, del comportamiento humano, para aplicarlo mejorarando, empresas, organizaciones, grupos y personas.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR