#Neurociencia al corazón, a aprender, a dirigir y a vivir

 

Marco Iacoboni es uno de los pioneros en una nueva área de la neurociencia. Hace unos años, en Parma, Italia, los científicos estaban investigando cómo el cerebro controlaba nuestras acciones. Se descubrió accidentalmente una nueva clase de células cerebrales que parecen ser las bases neuronales de la empatía. Son las “neuronas espejo“, estas células parecían trazar acciones de una persona a otra del cerebro, una especie de impronta que explica por qué los modelos y mentores pueden ser tan poderosas influencias. Desde entonces, Iacoboni y otros han encontrado que estas neuronas especiales en otras áreas del cerebro, y su historia se ha vuelto aún más fascinante.

La imaginación y la empatía son en realidad las puertas a personal, y por lo tanto a la sociedad de la transformación.

La triste verdad es que los humanos nos encontramos en un  cambio intencional, bastante difícil (algo así como 9 de  cada 10 intentos de cambio personales falla). Esto es especialmente problemático en esta época actual de cambios rápidos, donde necesitamos desesperadamente soluciones a los nuevos acontecimientos económicos, las exigencias medioambientales, e incluso educacionales.

Así que tenemos un problema, y ​​la neurociencia puede darnos el conocimiento que necesitamos para resolverlo. “Hoy estamos explorando nuevas fronteras del cerebro, y ahora estamos viendo cómo los seres humanos en realidad se conectan de manera profunda“, diceIacoboni. “Estas ideas pueden cambiar por completo nuestra forma de pensar,  de dirigir y  de aprender.”

Uno de los principales desafíos en el aprendizaje y el management es la capacidad para que las personas conectarse, colaborar y encontrar el terreno común necesario para elaborar las polarizaciones intensas que llevan a muchas de las terribles noticias que vemos. Mientras que los seres humanos tienen una independencia feroz, que en realidad son animales sociales, y las neuronas espejo son una prueba de esta interdependencia. “Las neuronas espejo parecen ser un puente entre nuestra manera de pensar, sentir y las acciones entre la gente”, dice Iacobini. “Esta puede ser la base neurológica de la conexión humana, que necesitamos con urgencia hoy en el mundo.”

¿Y si los profesores entienden cómo llegar a los estudiantes tan bien que los niños se sentían incluidos? ¿Y si los líderes eran tan capaces de gestionar las relaciones que los empleados se sentían pertenencia significativa? ¿Qué pasaría si, en nuestra vida diaria, podemos salvar las diferencias entre nosotros?

Trabajando con nuestros cerebros
Esta claro que el conocer la base neuronal de nuestro comportamiento no es la varita mágica para solucionar todos nuestros problemas, es fácil imaginar el poder de este trabajo. Se habla mucho acerca de la empatía en la educación, en el pensamiento de diseño, y en los negocios, ahora estamos empezando a entender cómo este “pegamento social» en realidad funciona.

Existe una profunda relación entre la empatía y la conciencia de uno mismo, poseen el mismo diseño cerebral. Las neuronas espejo y otros circuitos recrean lo que sucede en nuestro cerebro y nuestro cuerpo, y lo que sucede en otra persona es resumido por la ínsula. Así que la empatía siempre entraña un acto de autoconciencia.

Sobre la base de la ciencia, educadores y líderes del cambio están empezando a utilizar estos conocimientos para desbloquear un nivel más alto de realización humana.

En las empresas donde los líderes han sido entrenados en la “inteligencia emocional”, en otras palabras, las habilidades para trabajar eficazmente con la gente, es lógico que haya menos accidentes y el estrés es un problema menor. Lo que puede ser una sorpresa es que también ganan más dinero.

“Las empresas conscientes tratan mejor a sus grupos de interés”, escribió, Tony Schwartz, presidente y CEO de The Energy Project, en la Harvard Business Review. “Como consecuencia, sus proveedores son más felices al  hacer negocios con ellos. Los empleados están más comprometidos, productivos y probablemente más fieles a quedarse. Estas empresas son más bienvenidas en sus comunidades y sus clientes están más satisfechos y leales. Las empresas más conscientes dan más, y consiguen más a cambio.

En resumen, cuando trabajamos con la naturaleza humana, y nosotros nos encargamos de las necesidades emocionales básicas, las personas se desempeñan mejor. Así que es una “obviedad” que aprendamos más sobre el cerebro y cómo utilizar esta ciencia de vanguardia para conocer la forma en que funcionamos y vivimos.
Referencias
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Rizzolatti, G., Fadiga, L., Fogassi, L., & Gallese, V. (2002). 14 From mirror neurons to imitation: Facts and speculations. The imitative mind: Development, evolution, and brain bases6, 247.
Singer, T., Critchley, H. D., & Preuschoff, K. (2009). A common role of insula in feelings, empathy and uncertainty. Trends in cognitive sciences13(8), 334-340.
Decety, J. (2010). To what extent is the experience of empathy mediated by shared neural circuits?. Emotion Review2(3), 204-207.
Decety, J., & Lamm, C. (2007). The role of the right temporoparietal junction in social interaction: how low-level computational processes contribute to meta-cognition. The Neuroscientist13(6), 580-593.
Hodgson, L. K., & Wertheim, E. H. (2007). Does good emotion management aid forgiving? Multiple dimensions of empathy, emotion management and forgiveness of self and others. Journal of Social and Personal Relationships,24(6), 931-949.

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