Las “tragaperras” nos convencen. #Neurociencia

¿Cómo unas máquinas con luces y sonidos convencen a nuestro #cerebro?

Todos en algún momento hemos escuchado a casi cualquier edad e incluso jugado, a esas máquinas tragaperras que aparecían en los puntos estratégicos de los bares de España. Y todos suponíamos que la cantidad de colores, figuras, sonidos, efectos, etc.., eran para atraer, pues por supuesto. Un estudio confirma que los jingles de las máquinas nos convencen.

La principal función de la música de las máquinas tragaperras es crear una experiencia sensorial que convence al cerebro, las tragaperras nos venden. Un estudio de la Universidad de Waterloo parece demostrar que el sonido tiene la función de no dejar tomar decisiones racionalmente, consiguiendo que se introduzcan más monedas y un incremento de las expectativas positivas.

Las máquinas tragaperras tienen música desde 1900 y en la actualidad algunas incluyen más de 400 efectos de sonido. Cuando el jugador pierde, cesa el sonido. Cuando gana, aunque sean diez céntimos después de apostar un euro, la máquina lo celebra por todo lo alto.

En el estudio realizado por el Dr. Mike Dixon preguntaban a los sujetos después de jugar qué máquina de todas las probadas había sido su favorita. Los sujetos presentaban un porcentaje mayor de recuerdo correspondiente a las más ruidosas, sin que la variable ganancia influyera de forma contundente para ese recuerdo.

Se midió las respuestas de la piel y la frecuencia cardíaca, y también les preguntaron qué máquina preferían y que estimaran el número de veces que ganaron en relación al dinero que apostaron. Se llegó a la conclusión de que los estímulos recibidos en la máquina que hacía sonidos eran mayores: las palmas de las manos sudan, lo que aumenta la conductancia de la piel, que aumenta la excitación, y la áreas del cerebro que se encargan de la recompensa tenían más sangre, es decir, estaban más activas. Por otra parte, la gente decía que la experiencia había sido amena. Además, los jugadores con esa máquina exageraban la cantidad de veces que habían ganado en 24%, mientras que los que solo recibieron estímulos visuales era del 15%.

El cerebro humano posee un mayor grado de recuerdo y de instauración en la memoria a largo plazo, a través de diversos estímulos, uno de ellos son los jingles de escaso valor musical y recuerda mejor los estímulos auditivos que la verdadera cuenta de gastos e ingresos, viéndose incrementado por el aumento de volumen. Más extensamente se debe a la relación directa de la corteza auditiva, con áreas de asociación cerebral.

Lo que provoca es que aunque los sonidos pueden contribuir al placer que proporciona el juego, el sonido también conduce a sobrevalorar las ganancias.

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