El Miedo #Neuromarketing

La amígdala es el enlace entre todos los sistemas sensoriales y todos los sistemas de respuesta al miedo. Es la parte del cerebro implicada, independientemente de cómo llega el estímulo al cerebro y de cómo sale de él la respuesta.

La amígdala es la intermediaria del recuerdo emocional que deja una huella en nuestra memoria. Por ejemplo si tenemos asociado un sonido a un accidente de coche que nos ha ocurrido. El sonido llega a nuestra amígdala y activa nuestro sistema nervioso autónomo, tensa los músculos, libera hormonas de estrés de la suprarrenal en nuestro flujo sanguíneo. El sonido también lo recibe el sistema del lóbulo temporal y nos recuerda el accidente, con quién estábamos y hacia dónde íbamos. También nos recuerda que fue algo terrible. Se trata únicamente de datos sobre la situación. Son recuerdos de la experiencia emocional, no recuerdos emocionales. Una diferencia es que el proceso emocional desencadena respuestas del cuerpo, mientras que el cognitivo desencadena procesos más cognitivos. Las emociones se caracterizan por respuestas específicas.

Estas reacciones emocionales se pueden provocar independientemente de nuestros procesos de pensamiento conscientes.

“Si no haces esto, habrá consecuencias malas para ti”, este mensaje de miedo implícito en campañas, ha crecido en popularidad ya que en un % alto aumenta el interés y la persuasión.

En política también se usa, siendo el más recordado el de Lyndon Johnson en USA. Donde aparece una niña contando los pétalos de una flor, y a su vez, la cuenta atrás de un ataque nuclear.

Se han hallado caminos que llevan la información a la amígdala sin pasar primero por el neocórtex, que es donde dicha información se debe de procesar para entender exactamente de qué se trata y ser conscientes de ella. Así, las emociones pueden procesarse en un nivel inconsciente.

Las reacciones emocionales tienen lugar de esta forma rápida, son, en realidad, muy importantes en situaciones de supervivencia. En la sociedad actual nuestro cerebro identifica como situaciones de supervivencia otras diferentes al pasado, pero nos genera la misma reacción de actuar para protegernos.
El miedo combinado con un alto grado de culpa, remordimiento, arrepentimiento o incluso un reto, suele transformar las emociones en acciones (Journal of Consumer Research, 2006)

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