Your senses limit your reality

Lo que somos capaces de experimentar está completamente limitado por nuestra biología. Recibimos un mundo físico objetivo fuera de nosotros mismos, que asumimos como real.

El mundo que percibimos que nos rodea es nuestro umwelt, y la realidad más basta, el umgebung. Estos conceptos introducidos en 1909, por Von Uexkül, nos hacen ver que cada organismo posee su propio umwelt, y para él toda la realidad objetiva es lo que hay “ahí fuera”. La realidad de una mosca es solo suya. Aceptamos la realidad tal y como se nos presenta, no pensamos en un Matrix continuo, o alguien se para a pensar que hay longitudes de onda que no vemos.

De un modo masivo, 1 de cada 100 personas, son sinestésicas. Sin ser una patología, ellos tienen su realidad: oyen olores, saborean formas y experimentan de manera sistemática combinaciones sensoriales.

Por ello cada uno de nosotros estamos en nuestro umwelt personalizado. El cerebro no registra la realidad de una forma pasiva, sino que la construye de manera activa. Evolutivamente nos hemos adaptado a nuestro umwelt dentro de umgebung, generando comportamientos adecuados a las circunstancias ambientales, resolviendo problemas concretos.

Al nacer no somos un lienzo en blanco, absorbemos por imitación pero heredamos un equipamiento para solventar problemas, y cuando muchos de ellos se plantean ya tienen solución humana. Así pues, los niños aprenden por imitación de lo que les rodea, pero por ejemplo, los niños sordos balbucean del mismo modo que los niños que oyen. Es un rasgo preprogramado.

En Marketing, nos acontece una sístole de estimulación multisensorial, ¿Cómo vamos a entender el umwelt de cada una de las personas, de esos consumidores y clientes. Tenemos que buscar un atajo eficaz. Podemos entrenarlo pero aún siendo conocedores de las diversas personalidades existentes, cómo acudir a la necesidad específica de cada una de ellas.

Segmentamos hasta la infinidad un target cerebral y generacionalmente diferente. Ansiamos clasificar todo. Y no olvidemos que es la primera vez en la historia que confluyen varias generaciones en la misma era.

“En un ambiente donde las compañías practican el marketing como lo hacían en los años 80 y donde tenemos de 3.000 a 5.000 impactos publicitarios al día”, P. Kothler. Queriendo hipersegmentar a consumidores multiinformados; “que se saturan y no focalizan la atención”, Goleman 2013, Focus.

Abogamos por comunicar con los sentidos en el punto de venta, con ese marketing sensorial, pero hasta qué nivel de saturación.

Nuestra preprogramación neuronal participa intensamente en el intercambio social, siendo crítica para nuestra supervivencia en la adaptación al umwelt, de esta forma los programas sociales han quedado profundamente grabados en nuestro circuito nervioso.

“El latido del corazón es universal porque el órgano que lo genera es igual en todas partes. Ésta es también la explicación más básica de la universalidad del intercambio social”, Leda Cosmides y John Tooby. El cerebro, al igual que el corazón, no precisa una cultura especial para expresar el comportamiento social en su umwlet: el programa viene ya incorporado en el hardware.

Hemos de dirigirnos no a un target de consumidores, sino a las personas, que poseen su propio umwelt y comportamiento. Tienen en común, mente, cerebro y corazón. El desarrollo científico en neurociencia, nos permite aplicar sus técnicas, para dirigirnos a esa activación psicofisiológica común y multisensorial que todos buscamos en el consumidor.

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