La forma en la que personalizamos nuestros ordenadores u otros objetos de uso cotidiano en casa, tiene mucho que ver con nuestra interpretación del mundo. Uno de los primeros estudios en que participé fue para Electrolux, el fabricante de electrodomésticos. Todavía hoy me sigue sorprendiendo el comentario de un ama de casa de Manchester, en Inglaterra. Habló de su secadora de la siguiente manera: “A mi secadora la llamo Fred, y mi relación con ella es a menudo mejor que la que tengo con mi marido”. Peter Cooper.  Instituto QualiQuant International.

 

El cerebro se interesa por obtener conocimiento de las características esenciales y no cambiantes, en un entorno en continua renovación. Simplifica y proyecta sus propias operaciones inestables como respuesta a estímulos físicos estables. No se conoce con exactitud pero puede deberse a que numerosos estímulos externos pueden ser confusos, ya que se les podría dar más de una interpretación. De esta forma hay estímulos que son ilusorios o ambiguos, es mejor para el cerebro recrear estas diversas posibilidades y autoprotegerse de sus propias dudas.

En el caso de la visión su objetivo no es captar la cosas siempre perfectamente, sino captarlas bien lo bastante a menudo y rápido como para sobrevivir cuanto más tiempo sea posible , desde el punto de vista evolutivo es lo que importa.

Para todos nosotros que estamos en continua interacción humana entender las bases neuronales de la ambigüedad requiere comprender que el cerebro no es simplemente un reportero pasivo de los acontecimientos externos.

De esta forma el cerebro recrea descripciones simbólicas. No recrea la imagen original, sino que representa los diversos rasgos y aspectos de la misma en términos completamente nuevos, eligiendo la opción más sencilla por defecto. Esto los ilusionistas y magos lo conocen de maravilla.

¿Cómo quieres que las personas perciban lo que comunicas?

En el caso de la percepción de acontecimientos, en un mundo que se presenta sensorialmente incesante, dinámico y veloz, percibimos los acontecimientos como entidades estables, para poder identificar sus partes y las relacionamos con otros componentes. Después algunos episodios son almacenados en la memoria. Los que son almacenados en la memoria son aquellos cuyos constituyentes clave: percepción emocional, atención y memoria, han sido de mayor intensidad y gradación positiva.

Estos inputs sensoriales se transforman en representaciones formadoras de las bases de acción. Este proceso genera representaciones multimodales proyectándose en el tiempo para permitir predicciones del estado futuro de las mismas. Por ejemplo, percibir el movimiento de un objeto permite predecir su futura localización, o inferir los objetivos de una persona permite predecir sus futuros movimientos.

En esta dinámica de percepción, ¿qué cosas hacen los consumidores? Entre otras cosas:

– Buscan activamente mensajes placenteros o que le resulten simpáticos, evitando otros.
– Orientan su atención eligiendo en función de cierto estímulos: atributos físicos, apariencia, aceptación social, cultura, color..
– Subconscientemente desechan los estímulos que consideran peligrosos.
– Distorsionan información cuando no es consistente con sus necesidades, valores o creencias.
– Se autoprotegen del bombardeo de estímulos, bloqueando el estímulo del reconocimiento consciente.

Ante esto unos de los casos que más nos gustan de percepción y personalización es el de Apple.
Apple no inventó el MP3 pero consiguió que llamásemos iPod.

Por ello conocer la percepción nos otorga la posibilidad de establecer mayores vínculos emocionales, atencionales y que queden en la memoria.

Debemos de concentrarnos en crear conexiones emocionales con los consumidores” Kevin Roberts.

Referencias
Ramachandran, V. S. (2008). Los laberintos del cerebro. La Liebre de Marzo.
Álvarez del Blanco, R. (2011). Fusión perfecta: neuromarketing.
Zeki, S. (2011). Splendors and miseries of the brain: Love, creativity, and the quest for human happiness. John Wiley & Sons.
Gregory, R. L. (1997). Eye and brain: The psychology of seeing . Princeton university press.
Roberts, K. (2005). Lovemarks. PowerHouse Books.

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