Esta fue la pregunta que en el año 2008 se hicieron John Antonakis y Olaf Dalgas de la Universidad de Laussane (Suiza).

 

Seleccionaron al azar un total de 681 niños de entre 5 y 13 años a los que se les presentaron las fotografías de los dos candidatos a la presidencia de Francia en las elecciones de 2002, Jacques Chirac (Izquierda) y Jean-Marie Le Pen (Derecha) y les hicieron la siguiente pregunta:

¿A quién elegirías como “capitán de tu barco”?

 

El 70% de los niños eligieron a la fotografía de la izquierda. En aquellas elecciones, el vencedor fue Chirac con un contundente 82,21% de los votos.

chirac le+pen(1)

Si tenemos en cuenta que ninguno de los niños superaba los 13 años, que vivían en Suiza y que algunos de ellos ni siquiera habían nacido en el año en el que se habían celebrado aquellas elecciones, el resultado es aún más impactante. Estos niños no conocían a los candidatos, muchos de ellos no podrían explicar qué eran las elecciones a la presidencia e incluso algunos ni siquiera habrían oído hablar de la existencia de un país llamado Francia.

Pero, si observamos detenidamente ambas fotografías, queda claro que el candidato de la izquierda parece el típico abuelo bonachón y simpático con el que todo nieto querría jugar. En cambio, el candidato de la derecha da la impresión de ser ese abuelo cascarrabias que siempre esta enojado con el mundo y sus habitantes.

¿Es realmente la política un juego de niños? ¿Es tan sencillo predecir el candidato a la presidencia de un país?

Lo cierto es que los estudios, los datos y la experiencia así lo indican.

A pesar de ser los únicos animales con capacidad para razonar, la neurociencia ha confirmado en numerosos estudios que, a la hora de tomar decisiones, la emoción es el factor decisivo. En la mayor parte de las ocasiones, compramos un producto a consecuencia de un impulso, sentimiento o emoción que tan solo se ha razonado en parte. Unas elecciones, finalmente, se reducen a una simple decisión entre un candidato u otro, donde nuevamente la emoción juega un papel decisivo. Y esto, los partidos políticos lo saben, lo planifican y lo ponen en práctica.

A día de hoy la política se ha convertido en uno de los campos de mayor aplicación del Neuromarketing. La mayor parte de los presupuestos de las campañas políticas no se dirigen  a elaborar un buen programa electoral, sino a hacer al candidato lo más atractivo posible, física y políticamente. Se estima que tanto Barack Obama como John McCain invirtieron más de 1000 millones de dólares en sus respectivas campañas hacia la presidencia en 2012, de los cuales un 75% estaba destinado a marketing y publicidad.

Todo candidato debe generar, en lo posible, su propia marca. Identificarse para que lo identifiquen. Desde los colores, pasando por el peinado y la ropa, hasta sus gestos y apariciones públicas. Ya estamos muy acostumbrados a ver en los días previos a las votaciones a todos los candidatos abrazando bebés y besando a todos los niños.

que encuentran a su paso. Los estudios neurocientíficos han demostrado que los bebés y los niños provocan intensas sensaciones de felicidad y bienestar. Todo candidato desea generar ese sentimiento en sus votantes siempre que aparezca en pantalla y no pierden la ocasión de hacerlo.

La seguridad, el control y el dominio de la situación son otras de las sensaciones que debe transmitir un político. En este caso, la altura es una de las características de vital importancia. No es casualidad que los últimos 4 presidentes de los EEUU superen el 1,88m de altura. De hecho, de los 44 presidentes de EEUU, solo 5 estaban por debajo de la media del país en altura.

Un ejemplo de la importancia de la altura en politica se puso de manifiesto en las elecciones a la presidencia de los EEUU en 1988 entre George H. W. Bush (a la izquierda de la imagen) y Michael Dukakis (a la derecha de la imagen). Esta fotografía fue tomada en el primer debate televisado entre ambos candidatos y pocos imaginaban que dicha instantánea pasaría a la historia. Este apretón de manos fue conocido poco después como “El apretón de manos más largo de la historia”. Fue una estrategia política meticulosamente calculada por los asesores de George Bush que pretendían demostrar desde el primer momento la superioridad en altura de Bush. Para ello, estrechó la mano a su oponente, Dukakis, y la mantuvo firmemente durante varios segundos más de los habituales para que los fotógrafos presentes en la sala sacaran todas las instantáneas posibles y cada ciudadano grabara en su retina esa escena. En la imagen queda claro como Bush dirige su mirada hacia abajo, mientras que Dukakis ni siquiera mira a los ojos de su oponente, evitando así un mayor contraste de alturas. Quedó claro que la apariencia física era “demasiado importante” para ambos candidatos. ¿Adivinan quien ganó las elecciones?

Queda claro que en política “nada se deja al azar”. En la mayoría de  las personas pesan más los argumentos emocionales que los políticos y aquí es donde la neurociencia y su estudio de la emoción pueden suponer un avance sin precedentes.

Sin embargo, debemos tener en cuenta que la neurociencia aplicada a la política es un campo bidireccional aun por desarrollar. La primera dirección en la que todo lector estará pensando será en beneficio de los partidos políticos (hacer a su candidato más atractivo y así obtener más votos). Pero existe la dirección contraria: Dotar a los votantes de más armas para defenderse de la manipulación política y así impedir que el ciudadano vote por un candidato por motivos emocionales y no racionales.

Como bien dijo el dramaturgo austriaco Franz Grillparzer: “Las cadenas de la esclavitud solamente atan las manos: es la mente lo que hace al hombre libre o esclavo”.

REFERENCIAS

  • Antonakis, J. & Dalgas, O. (2009). Predicting elections: Child´s Play!. Science, 323, 1183.
  • Higman, P., & Carment, W. (1992). The rise and fall of politicians. Science, 24, 404:409.
  • Palma, J. (2012). Como tomamos las decisiones: El sorprendente papel del cerebro en la vida cotidiana. Madrid: LibrosLibres.
  • Druckman, J. (2003). The power of television images: the first  Kennedy-Nixon debate revisited. Journal Politics, 65, 559:571.

Equipo Brain House: Luis F. Ciria

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