autoengaño

¿Qué hacemos cuando tenemos que justificar una opción que creemos haber realizado?

Autoengañarnos. Aferrarnos a ello y no dar el brazo a torcer. Racionalizamos muchas de nuestras decisiones. Lo importante no es tanto la naturaleza de la decisión tomada, sino las repercusiones de estas decisiones y cómo afectan a nuestras vidas. En diversa medida nos encajamos en una ceguera al cambio como modo de vida. 

Si de verdad fuéramos libres para elegir, las campañas publicitarias y comerciales no servirían de nada. En todas nuestras decisiones incluso en la elección de pareja, poseemos un alto grado de condicionamiento. 

¿Por qué creemos que nuestras opciones de elección son tan libres e ilimtadas?

Es por la disonancia cognitiva. Cuando 2 ideas contrapuestas, dos o comportamientos o hechos o creencias, entran en conflicto en nuestro cerebro. una de las maneras que tiene nuestro cerebro de resolver este conflicto es cambiar de actitud, de creencia o de comportamiento, de modo que una de las ideas contrapuestas destaque sobre la otra. 

Nuestra voluntad no es tan libre y acaba ganando la opción que es dirigida por la emoción, la atención, el lenguaje y la memoria para convertirse en irrefutable y vencedora. 

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