La sabiduría popular sabe que la gente es rara, poco coherente, egoísta, imprevisible, incluso irracional, pero qué ocurría los economistas no saben esto, entonces porque se han quedado anclados en sus modelos económicos estandarizados y rígidos.

 

Parecía hasta hace poco, que el comportamiento humano egoísta y racional no podía ser explicado, o que no importaba la agregación de información del entorno (Fehr y Tyran 2005). Asumiendo que el egoísmo y la racionalidad era lo común el comportamiento, la mayoría de los economistas se centraron sólo en políticas que cambiaron los incentivos y mejoraban la disponibilidad de información. Pero una especie de revulsivo está llegando desde el mundo experimental, la economía del comportamiento, unos “bichos raros” dentro del mundo económico o “extraterrestres” que vienen desde la psicología y se inmiscuyen en la economía. El motivo es un desfase entre el comportamiento analizado y parametrizado que los psicólogos y sociólogos recogen en sus resultados y la falta de su aplicación en políticas financieras que influyen en el comportamiento ciudadano.

 

El último informe del Banco Mundial sobre el Desarrollo Mundial, muestra que la incorporación de perspectivas de comportamiento pueden beneficiar las iniciativas para el desarrollo. Tanto es así que en este informe, los enfoques neurocientíficos y sociológicos sobre la toma de decisiones se convierten en eje central.

El informe crea una ruta de trabajo para crear un marco de pensamiento humano en tornos a 3 principios que quedan fuera de los modelos económicos estándar.  

 

Toda la gente piensa de forma Automática

 

El pensamiento automático es “intuitivo, asociativo, e impresionista” (Kahneman 2011). Mientras que el pensamiento deliberativo se sienta en el centro de la mayoría de los modelos económicos, el sistema automático es “el autor secreto de muchas de las opciones y juicios que realice” (Kahneman). Permite las decisiones “rápidas y frugales” (2000) Gigerenzer, pero también puede crear errores sistemáticos en el juicio, los sesgos

 

Desde esta perspectiva se puede considerar la posibilidad de ahorro para el cuidado de la salud. Cualquier dato resultado conmovedor, por ejemplo que el 73% de los menores de 5 años que mueren se debe a enfermedades que podrían prevenirse con productos para la salud fácilmente disponibles (Jones et al.2003). Pero vayamos a un caso real, un experimento de gestión en Kenya en una  región infestada de malaria, para abordar el problema se realizaron las llamadas “interventions” (Dupas y Robinson 2013).

Un grupo recibió información sobre los beneficios de ahorrar para los gastos de salud. Otro recibió tres cosas adicionales: una caja con llave, una llave y una libreta para registrar de forma objetivas sus ahorros. 6 meses más tarde, los individuos del segundo grupo habían ahorrado mucho más y tenían más capacidad de pagar por una emergencia médica que los que habían recibido sólo información. Los investigadores les preguntaros a los sujetos que por qué las cajas les habían ayudado a ahorrar. Los sujetos respondieron que las cajas habían supuesto una manera fácil de ahorrar  (33%) y el aumento de las barreras ya que el dinero no estaba en sus manos. Cuando se les preguntó por qué no habían utilizado una caja con llave antes, la mayoría respondió que “nunca había pensado en ello” (88%). Los resultados sugieren que la caja con cerradura y libreta facilitaron “contabilidad mental” – un proceso cognitivo en el que al cambiar la categorización mental se produce un cambio en el comportamiento financiero (Thaler 1990).

 

Los humanos piensan como colectivo y sociedad.

 

La gente no patológica a menudo valora la conformidad con las normas social y actúan dentro de los marcos prescritos por su entorno social. Sin embargo, la mayoría de los modelos económicos interpretan que el individuo es interesado y egoísta, pero las personas reales están interesadas en el bienestar de los demás y están dispuestos a cooperar, siempre y cuando lo demás estén haciendo su parte. Inclusive mucha gente va a castigar a aquellos que no están haciendo su parte, aún a costo para ellos mismos  (Fehr y Gächter 2000). Muchos grupos pueden así mantener altos niveles de cooperación, incluso si algunas personas en el grupo son puramente egoístas.

 

Con el objetivo de alcanzar los objetivos de desarrollo es útil aprovechar el pensamiento social, un ejemplo es el caso de un experimento en la India relacionado con los préstamos (Feigenberg et al. 2010).  Se eligió a diferentes grupos al azar a los que se le otorgaron préstamos, estos debían cumplir con el crédito 1 vez a la semana o 1 vez al mes. Lo relevante fue que se identificó como la frecuencia de reuniones con estos grupos aleatorios tuvo impactos económicos. En aquellos individuos con los que se instauró una reunión semanal fueron 3 veces menos propensos a dejar de pagar los préstamos posteriores en comparación con aquellos en los que la reunión era mensual.  Unido a que esta evolución comportamental se extendió en el tiempo ya que 2 años después el grupo “más responsable” tenía mayor disposición a cumplir con sus deudas respecto al otro.

 

Las personas piensan con modelos mentales y estructuras autoconfiguradas.

 

Con el fin de dar sentido a la gran cantidad de información en su entorno, las personas recurren a herramientas conceptuales tales como categorías, las identidades sociales, esquemas y que se da por concedidas visiones del mundo para entender el significado de las situaciones. De esta forma cada uno configura su realidad  (Douglas 1986). Los modelos mentales a menudo se convierten en naturales dentro de un esquema social, de manera que las categorías, identidades sociales y patrones de conducta son vistos como el estado natural o inevitable dentro de ese entorno aunque otras perspectivas son perfectamente posibles en otra comunidad.

Un ejemplo de un modelo mental de gran alcance es la ‘cultura del honor. Un famoso experimento en los EE.UU. examinó la cultura del honor en esta gran comunidad donde el honor está muy arraigado, básicamente se trataba de llamar por su nombre e insultar a los sujetos. El insulto provocó una oleada de hormonas entre los sujetos que eran del Sur de EE.UU. pero no ocurrió lo mismo con los del norte (Nisbett y Cohen 1996). Los del Sur poseían respuestas fisiológicas aumentadas y un comportamiento relativamente agresivo después de haber sido insultados, esto proporcionaba evidencia y da forma a cómo la gente piensa y cómo interactúan en la sociedad.

 

 

 

El honor en sus diversas vertientes impacta en el desarrollo

Un experimento en la India sugiere que una cultura del honor impide la creación de convenciones eficientes que podrían ayudar a sostener el desarrollo económico (Brooks et al. 2015). Un ejemplo simple de un problema de coordinación en la vida del pueblo es el drenaje de las aguas residuales para mantener los carriles secos. Un aldeano prefiere carriles secos y drenará el agua, siempre y cuando otros lo hagan. Pero si otros no lo hacen, siente que pierde el tiempo ya que en el fondo soporta el agua que no retiran los demás. Los investigadores trataron de imitar este problema en un experimento. Invitaron a hombres de casta alta y de baja casta a jugar un juego entre dos personas en el que había grandes incentivos económicos  para conseguir el  equilibrio (donde todo el mundo drena sus aguas residuales), bajos incentivos a la coordinación de la mal equilibrio (donde nadie lo hace), y pérdidas en un jugador si él es el único para drenar su aguas residuales (fallo de coordinación). El estudio encontró que los pares de casta alta eran mucho menos propensos que los pares de castas bajas para adoptar la coordinación eficiente . Cuando un hombre de casta alta eligió drenar el agua en una ronda de toma de decisiones, pero su compañero no lo hizo, en la siguiente ronda el hombre de casta alta era poco probable que volviese a intentar cooperar. A partir de ahí, la pareja era poco probable que se consiguieran la convención eficiente y cooperativa. Como muestra el panel A, aunque sólo uno de los socios es alta casta, el marco de sus experiencias a través de la cultura del honor hace que tenga un comportamiento concreto y que sea mucho menos probable que la pareja lleguen a un equilibrio. Una encuesta de seguimiento preguntó hombres sobre las respuestas apropiadas a diversos desaires que pudieran encontrar en la vida del pueblo. Los resultados indicaron que la conducta basada en la casta observada en el juego era representativa de cómo los sujetos responden a los desaires reales, asumiendo a que casta pertenece cada uno. Así, la cultura del honor en el norte de la India pueden que inhiba el desarrollo de mejores equilibrios sociales.

 

Cómo la cultura de castas afectó un juego de coordinación en la India

Cómo la cultura de castas afectó un juego de coordinación en la India

 

 

 Framing y toma de decisiones

 

Las personas no siempre evalúan la información de forma constante, porque no responden simplemente a los hechos objetivos, sino a la forma en que se formulan los hechos.

Esto se produce dentro de los grupos empresariales, en la familia, en todas las relaciones laborales, la formulación de los hechos se malintrepreta y se generan ausencias de objetividad.  Tversky y Kahneman (1981) llevaron a cabo un experimento seminal sobre el efecto framing.

A grupos de estudiantes se les presentaron 2 proyectos, ante una problemática  “una enfermedad asiática inusual que se espera para matar a 600 personas”, tenían que elegir uno de los proyectos. Ante esto a  la mitad de los estudiantes se les dio un escenario del problema de decisión, y la otra mitad se le dio otro escenario.

 

En el cuadro 1 (el marco de ganancia), los estudiantes eligieron entre (a) una opción que salvaría de un tercio de la población o (b) una apuesta en la que había una posibilidad de 33% de ahorro de todo el mundo, y (c) una oportunidad de 66% de salvar a nadie.

En el marco 2 (el marco pérdida), los estudiantes eligieron entre (a) una opción en la que dos tercios de la población morirían o (b) una apuesta en la que había un 33% de probabilidad de que nadie iba a morir, y (c) un 66 % de probabilidad de que todo el mundo iba a morir.

 

Aunque ambas opciones de política (a) y (b) en los dos marcos eran idénticas, las preferencias eran muy diferentes. Cuando se presenta la estructura de ganancia, los estudiantes eran más propensos a elegir la opción con ciertos resultados; sólo el 28% eligió el juego de azar. Cuando se presenta el marco de la pérdida, eran más propensos a tomar un riesgo para salvar más vidas, y el 78% eligieron el juego de azar. El cambio de la estructura de ganancia al marco pérdida fue acompañado por un gran cambio de la aversión al riesgo a la asunción de riesgos. Las personas tienen actitudes contradictorias. Un cambio en la trama puede pues cambiar preferencias. De esta forma se observa que la formulación de los hechos cambia la estructura global de decisión.

 

  

Esta perspectiva nos arroja luz para influir en las actitudes y la toma de decisiones de los seres humanos ante muchas situaciones sociales, esto nos permite mejorar las decisiones políticas y financieras para una comunidad. Sin que sea una varita mágica capaz de crear contextos laborales, sociales y comunitarios ideales de forma instantánea si nos hace avanzar para estar más cerca de conseguirlo. Está más que demostrado que ciertas “interventions” pueden apoyar las políticas de desarrollo. Como es el caso de la simple caja de para favorecer el ahorro, en ese caso esa era una de las cinco intervenciones probadas en un ensayo controlado aleatorio. Los investigadores no sabían de antemano que iba a funcionar, y no se sabía exactamente por qué las personas no estaban ahorrando.

Quizás los modelos económicos que han llegado hasta nuestros días se han instaurado por su capacidad de ser explicados, entendidos por los eruditos o dirigentes de la macroeconomía, pero la comprensión del comportamiento humano va más allá, son necesarios modelos más realistas que estén de la mano de las comunidades reales. El informe del banco mundial arroja que la expansión de nuestra compresión de los factores que influyen en la toma de decisiones nos ayuda a crear planes y desarrollar acciones más inteligentes en diversos ámbitos. La incorporación de los puntos de vista del comportamiento de las neurociencias, psicología, sociología y otras ciencias puede ayudar a los responsables políticos, empresariales y sociales a desarrollar políticas e “intervenciones” de bajo costo que ayudan a las personas avanzar en sus objetivos y aumentar su bienestar.

 

 

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