Posiblemente Platón no sabría la trascendencia que iba a tener Hipócrates cuando lo mencionó en su diálogo Protágoras, pero sentado en Cos, Hipócrates acabó con las creencias, las supersticiones  las leyendas del origen de las enfermedades. Hace 2.000 años ya lo dijo “toda enfermedad comienza en el intestino”, esta asunción se mantuvo hasta hace dos siglos aproximadamente.  Pero al igual que este único pensamiento es reduccionista y simplista, también lo ha sido la separación entre cerebro y cuerpo por parte de la medicina occidental basada en el método científico, alentada o no por la industria farmacéutica, pero así ha sido.

 

El centralismo de considerar que las enfermedades psiquiátricas o neurológicas están única y definitivamente centradas en un órgano, el cerebro, está en vías de extinción. Es asombroso como ante la ausencia de unos tratamientos significativos para el Alzheimer, el autismo, el Parkinson o la esclerosis múltiple, a hecho que los especialistas lateralicen su pensamiento y se hagan otras preguntas.

La forma en la que se tratan los trastornos relacionados con el cerebro está cambiando, ya que se están descubriendo evidencias en el intestino que se relacionan fuertemente a la salud y viabilidad del cerebro. Psiquiatras como el Dr. James Greenblatt están de acuerdo y dice que el funcionamiento de nuestro tracto gastrointestinal y las bacterias contenidas en su interior afectan a nuestra salud mental.

 La cantidad de bacterias que albergamos en nuestro tracto gastrointestinal, microbioma, es enorme. Lo que se está encontrando que esta colección de bacterias, tiene enormes efectos neurofisiológicos en el estado de ánimo y el comportamiento y el apetito.”

 

Alimentación de nuestro segundo cerebro

 

Según David Perlmutter, autor delNew York Times best-seller Brain Maker, la separación entre intestino y cerebro es absurda.

 ‘Sabemos que el intestino, por ejemplo, fabrica más del 90 por ciento de los neurotransmisores, algunos tan importantes como la serotonina”

El intestino y sus bacterias regulan el proceso de la inflamación en el cuerpo humano, y la inflamación es la base de prácticamente cualquier estado degenerativo del cuerpo. “La inflamación es lo que se piensa que es operativa en el Alzheimer, el Parkinson, el autismo, la enfermedad de las arterias coronarias, la diabetes y hasta cáncer.

 

Lo que conecta la inflamación en el intestino al cerebro es lo que los científicos llaman el “nervio vago’.El intestino en sí, a menudo llamado el segundo cerebro, es rico, ricamente inervado por los nervios-en lo que se llama el sistema nervioso entérico, así que hay una conexión directa por inervación y por una conexión química. 

 

Una de las vías por las que se produce esta conexión es una sustancia química en el intestino conocida como LPS o lipopolisacárido que estimula la producción de glóbulos blancos ante un proceso inflamatorio. Si damos un paso más allá se observan altos  altos niveles de LPS en las personas con enfermedad de Alzheimer, con trastorno depresivo mayor y el autismo. Y el estilo de vida influye y mucho, o mejor dicho la educación alimentaria. Cuando se comparan bacterias intestinales de poblaciones rurales no industrializadas Vs zonas más “avanzadas” se observa una disminución notable de flora bacteriana intestinal.

 

Quizás suene muy dramático pero nuestra alimentación alta carbohidratos, azúcares, dieta baja en fibra y abuso de los antibióticos están dañando de forma permanente a las bacterias que nos protegen. De acuerdo con Perlmutter, 75 por ciento de los antibióticos producidos en los Estados Unidos se utilizan para mejorar el ganado con el fin de producir productos que son en última instancia para el consumo humano.

“Estamos empezando a comprender que las culturas occidentales microbioma es dramáticamente diferente de las poblaciones agrarias más rurales”.

 

Estas evidencias están ayudando a los científicos a entender mejor el aumento de trastornos autoinmunes, alergias y el asma en la sociedad. Hay toda una serie de trastornos que ahora se remontan a lo que llamamos un ambiente demasiado limpio.

 

Incluso los primeros informes sobre el uso de probióticos en el tratamiento del TDAH están comenzando a emerger. “Esta es una investigación muy emocionante que ahora se está desarrollando en la modulación nutricional está teniendo un papel que desempeñar en lo que se cree que es, al menos en Estados Unidos, un trastorno que es fundamentalmente algo que queremos tratar con medicamentos”.

 


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Puede llegar a ser una manera mucho más segura de realizar cambios importantes en la fisiología, a través de cambios nutricionales y no basarnos sólo en la terapia con medicamentos. Aunque hay que ser cautelosos y no creer que este el milagro absoluto, todavía no hay evidencias científicas contundentes que aseguren una relación causa-efecto. A pesar de ello si hay evidencias acerca de que nuestro segundo cerebro, el intestino y la flora intestinal poseen una relación directa formando parte de un todo, con nuestro cerebro y por ende de nuestro estado ánimico.

Tener una modulación y educación nutricional, se hace más que nunca un elemento fundamental desde edades tempranas y de esta forma incrementar la calidad de vida hasta las edades más avanzadas.

 

 Influencia de tu alimentación en la Salud

 

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