¿Por qué productos, ideas o conductas se difunden entre la población hasta convertirse en auténticas epidemias sociales?

 

 

“Contenido con emociones asociadas integrado en la coherencia de los paradigmas sociales en los que se engloba la persona”

 

 

Necesitamos el porqué de las cosas, ha pasado la era en la que la información y los productos “se despachaban” porque no había otra cosa. La exigencia social de las personas, la digitalización, compartir por redes sociales y la avalancha de información con la que establecer criterios ha hecho que ya tengamos que decir –“el despachar se va a acabar”.

Desde alguien que está detrás de un mostrador, un periodista, un directivo o nosotros como personas hemos de centrarnos en las emociones, en los sentimientos, en la acción que llega desde el corazón, en esas emociones subyacentes que llevan a las personas a actuar.

 

Contenido: comunicar es algo innato en el ser humano, compartir, comentar, decirle a alguien lo que haces o dejas de hacer, queremos relacionarnos y que las empresas, las marcas, todos hablen con nosotros de tú a tú. Quiero que me digan Qué hacen, Dónde lo hacen, Quién lo hacen, pero sobre todo y antes de nada, necesitamos que nos digan Por qué lo hacen, que se centren en por qué eso es bueno. No tenemos tiempo de prestar atención a tantas marcas, tantas personas, tantos argumentos. Dime Por qué y pasaremos al bueno vale te escucho….

 

Emociones: hablar con los que nos rodean hace que las experiencias emotivas sean mejores y recordadas con mayor intensidad. Compartir las emociones nos ayuda a relacionarnos, a sincerarnos, a establecer relaciones sociales sanas y duraderas. Compartir en redes sociales hace que transmitamos nuestra visión emocional y racional del mundo, y el hecho de que otra persona de tu red sienta lo mismo, contribuye a que la relación social sea más profunda. Hace resaltar nuestras similitudes y nos recuerda cuánto tenemos en común. Compartir emociones es el “SuperGlue” del siglo XXI. Si somos marcas, compañías, directivos…,al fin y al cabo personas, ¿qué pegamento queremos usar?

 

Coherencia: “no me vendas la moto”. Si dices Por qué, Qué, Quién y lo bueno qué es lo que haces, que sea cierto. Sólo posees una oportunidad, porque por mucho que queramos a un amigo se le perdona pero cuando la relación está basada en el amor y la comprensión, pero a una idea o a un producto lo podemos abandonar en segundos, a nuestro cerebro no le duele y hay mil opciones, sin embargo de una persona en concreto sólo existe esa opción.

 

Paradigmas sociales: nunca hemos de olvidar el entorno y lo cuáles son las conductas establecidas. El marketing empático es fundamental en un escenario en el que varias generaciones actúan como interlocutores off/on line y dónde todos son compradores.

 

Así que el objetivo es no dejar de intentarlo  transmitir contenido mediante emociones con un alto grado de excitación: coherente, emocional, empático y claro.

 

“Las emociones impulsan a la gente a actuar. Nos hacen reír, gritar  llorar, y nos hacen hablar, compartir y comparar. De manera que, en lugar de citar estadísticas o proporcionar información, tenemos que centrarnos en los sentimientos” Jonah Berger.

 

 

Como señaló Anthony Cafaro, diseñador de Google:

 

“Tanto si se trata de un producto digital, como Google, o de un producto físico, como unas zapatillas deportivas, hay que hacer cosas que emocionen a la gente. La gente no quiere sentir que se le dice algo; quiere divertirse, quiere emocionarse”


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