La ciencia nos viene desgranando como no todo viene condicionado por la genética, sino que podemos realizar acciones gracias a hábitos, entornos y comportamientos que permitan ser arquitectos de nuestro propio cerebro. En el libro de interesante título “Cerebroflexia” el investigador David Bueno nos explica como toda nuestra vida mental se gestiona en el cerebro, a partir de las conexiones que miles de millones de neuronas establecen entre sí. 

 

Es un llamamiento a la acción a través del conocimiento para hacernos cargo de la construcción de nuestro propio cerebro y el de nuestros hijos; como él indica:

“Solo así formaremos individuos y sociedades dignas y felices”

Me ha encantado ya que desmitifica algunas aseveraciones populares sobre el cerebro o la mente (el cerebro en funcionamiento), a continuación os dejo algunos de los puntos más interesantes.

 

  1. El ambiente social y educativo, que contribuye a la formación del cerebro a través de la plasticidad neural, la capacidad de establecer conexiones nuevas entre neuronas, depende de todos y cada uno de nosotros.
  2. El cerebro es un órgano permanentemente inacabado, siempre en construcción y reconstrucción.
  3. Vivir en un entorno donde se palpe la conflictividad, sea del tipo que sea, genera cerebros que van a responder de forma más impulsiva, porque para adaptarse a las amenazas provenientes de los conflictos hay que responder con rapidez.
  4. Somos en parte responsables del desarrollo del cerebro de todas las personas con quienes nos relacionamos de manera habitual, porque a través de nuestras acciones influimos en su plasticidad neural, y viceversa, ellos en la nuestra.
  5. Los componentes familiares, educativos y sociales, que son los que podemos modificar y ajustar. Son los que marcan la diferencia entre sacar un buen provecho del cerebro, dejarlo a medias e incluso perjudicarlo. 
  6. En el cerebro todo está relacionado, no hay circuitos que funcionen de manera independiente de todos los demás.
  7. La mejor manera de trabajar las emociones es aprendiendo a racionalizarlas, para ser conscientes de ellas.
  8. Del mismo modo que para mantener el cuerpo en forma hay que entrenar aunque sea de vez en cuando y practicar algún deporte, para que la plasticidad neural se mantenga de la mejor manera posible hay que utilizar el cerebro entrenándolo.
  9. Dejar que los niños gestionen sus propios juegos, no pautarlos en exceso, para que trabajen su creatividad.
  10. El deporte físico estimula la plasticidad neural y disminuye el estrés.
 

cerebroflexia

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