Dónde está la clave de una hamburguesería de éxito, de un portal de “libros” online, de un store mundial y masivo o de un fabricante de tecnología que ni siquiera fabrica en su país de origen sino en otro con mano de obra barata, ¿no hay nadie en el mundo que tenga estos productos?

 

Pero y la clave de la frutería del barrio que más vende, del supermercado con mayor afluencia, o de esa taberna que siempre está repleta, ¿por qué hay que fijarse en ejemplos mundiales?

 

Está claro, al igual que sencillo es complicado, todo ello se debe al envoltorio, al adorno, al entorno,….., claramente a la experiencia.

 

Y todo depende de nosotros. Somos un receptor multisensorial deficiente, no somos capaces de ser conscientes de todos los estímulos sensoriales que poseemos porque nuestro cerebro procesa la información pero no es capaz de elevarla a nuestra mente.

 

Sólo con la visión el cerebro ha de interpretar miles de millones de fotones que inundan los ojos, pero todo esto no ocurre sin esfuerzo. Lo demuestran los pacientes que tras una operación recuperan la vista tras décadas de ceguera, debe “aprender” a ver otra vez.

 

Vision Experience

 

Cuando tenemos un producto, tenemos que conseguir que las personas lo vean, lo perciban, lo sientan, respecto a una multitud. Y como bien saben los magos, dirigir los ojos a algo no garantiza que lo veamos. Y esta des-saturación cerebral no es sencilla de conseguir.

 

“Por lo general, el cerebro sabe muy pocas cosas; simplemente sabe cómo recuperar los datos. Funciona sobre la base de lo que necesita saber”

D.Eagleman

Es una guerra de percepciones continua, donde todas las marcas buscan cautivar, enamorar, fidelizar, posicionarse y VENDER. Al ser animales muy visuales, nuestro sistema visual hace de árbitro en una batalla entre informaciones conflictivas, y no en demasiadas ocasiones no vemos lo que realmente hay ahí fuera, sino más bien sólo una versión momento a momento de qué percepción gana a la otra. Aun cuando el mundo exterior no haya cambiado, el cerebro presenta dinámicamente interpretaciones distintas.

 

El cerebro humano, el de nuestros consumidores es un traidor, porque si no recibe información visual de algo concreto, se la inventa.

Es una invención basada en experiencias anteriores, son suposiciones inconscientes que rellenan espacios vacíos, pero que influyen enormemente en la experiencia. Es la “Inferencia Inconsciente” (Helmholtz), el cerebro conjetura lo que podría estar ahí fuera, e inconsciente nos recuerda que no tenemos conciencia del proceso.

 

 

De esta manera son experiencias sensoriales plenas para la mente, la conciencia lo cree sin más preguntas.  La experiencia consciente de la visión se da sólo cuando existe una predicción exacta de las consecuencias sensoriales. 

La MENTE No solamente lo cree, sino que lo experimenta.

 

Tenemos bien estructurada la experiencia de cliente?

Tenemos claro qué queremos qué el consumidor perciba?

Qué conductas son claves para la experiencia en nuestros empleados?

Hay coherencia y solidez en nuestra experiencia?

O dejamos la experiencia de nuestro negocio en manos de la suposición individual del cliente?

happy-customer

 

 

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR