Durante la conciencia normal, la corteza prefrontal del cerebro es un hervidero de actividad y de hormonas de estrés. Sin embargo, en estados de flujo, los científicos saben ahora que las ondas cerebrales van más lentas, las hormonas del estrés disminuyen y existe una sensación placentera, las endorfinas y serotonina inundan la mente.

 

Pero ¿en qué momento de nuestra existencia entramos en esta falta de atención continua o incapacidad para concentrarnos de manera más específica? Desde mediado de la década de 1980, el interés del mundo occidental por le mindfulness o la “atención plena” no ha hecho más que aumentar. Integrar el funcionamiento del organismo y el cerebro, la vida mental subjetiva (con emociones, automatismos y pensamientos) y las relaciones interpersonales se ha convertido en un reto digno de un deportista de élite, parece básicamente imposible.

 

Pero quién y cómo se consigue ese estado que hemos experimentado en alguna ocasión, ese estado de flujo, de que no pasa el tiempo, de equilibrio de todos los elementos sensoriales. Un estado que algunos parece que consiguen para desarrollar ciertas proezas como los atletas de alto rendimiento, los especialistas en algún área como los músicos, un estado que los monjes budistas alcanzan después de años de meditación. Un punto exacto donde “la acción y la conciencia comienza a fundirse”.

 

Estar en un “piloto automático” pero consciente y reflexivo que permite tomar decisiones, tanto es así que casi cualquier reto es posible.

 

La neurobiología, la farmacología, la psicología y la tecnología son fuerzas emergentes que nos están dando mucho más acceso a conocer cómo conseguirlo. No es descabellado que pronto tendremos Apps que nos ayuden a alcanzar este estado, fármacos que nos liberen y nos centren, incluso chips conectados en algún área del cerebro como los lóbulos prefrontales, pero seremos nosotros mismos los protagonistas de nuestra conciencia o seremos adictos a nuevas “drogas tecnológicas”. Seremos adictos a esta “felicidad”,….puede ser…..

 

Para saber más: http://nypost.com/2017/02/26/science-can-help-you-reach-instant-enlightenment-but-will-it-mess-with-your-head/ 

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