La música,  “tiene un efecto psicológico y es capaz de distraer de una situación emocional interna puntual, también ayuda a reducir la agitación sensorial y al generar más endorfinas, produce menor sensación de dolor”

 

La música nos relaja, nos inspira, nos transporta, incluso favorece el amor…, está entre nosotros desde tiempos tribales, donde los ritmos formaban parte de nuestros ritmos, y hoy en día lo siguen haciendo. Los estudios con resonancia magnética funcional (fMRI) no enseñan qué zonas del cerebro se activan cuando escuchamos música. “Se produce un estallido de activación cerebral”, Ahtisaari. “No es sólo la corteza auditiva. Lo que sucede es esencialmente similar a cuando tomamos psicoestimulantes.

 

El proyecto, The Sync Project, (de MIT Media Lab) está actualmente analizando más de 10 millones de listas de reproducción de Spotify etiquetadas con una palabra relacionada con la salud, como “relajación”, para mapear las características de la música, tiempo, ritmo, cadencia, etc., de la música que la gente está escuchando.

“Dentro de veinte años, consideramos absurdo y primitivo no usar la música y el sonido como una parte esencial de nuestro régimen de salud, tanto para el bienestar cotidiano como para complementar el tratamiento farmacéutico”, Ahtisaari.

 

El otro tipo de música terapéutica que Ahtisaari concibe gira en torno a la música generativa. Música para generarnos diversos estados emocionales. El pasado, el 1 de marzo, siguiendo con los avances de su proyecto,  Sync Project lanza una colaboración con la banda británica de música ambiental electrónica Marconi Union, que en 2011 lanzó el single “Weightless”, un éxito viral que se conoció como la melodía más relajante de la historia.

 

Utilizaremos en breve la música para muchas esferas de la vida de forma consciente. Avances que están llegando a campos como el de la cirugía

 

“Los oídos perciben la música, pero son el cerebro y el sistema nervioso los que se impregnan de ella, tanto que incluso podría inducir un efecto casi anestesiante. Así lo apunta un trabajo que se acaba de presentar estos días en el Congreso Euroanaesthesia 2016 celebrado en Londres. El estudio demuestra que la relajación que produce la música no sólo reduce la ansiedad de los pacientes antes de entrar a quirófano, sino que supone niveles menores de sedación.” Música para anestesiar

 

 

 

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