Somos seres biológicos cuyos sentidos y sistemas neuronales se han desarrollado a lo largo de millones de años para adaptarse al entorno; ello ha hecho que tengamos recursos adaptativos y comportamientos reflejos que indicen directamente en nuestro comportamiento y bienestar.

 

Hoy en día nuestros entornos occidentalizados y desarrollados, no son la jungla ni la sabana, son estructuras construidas por nosotros. Estructuras donde vivimos, trabajamos, estamos en familia y pasamos nuestra vida.

“Architects and designers have looked to biology for inspiration since the beginningof the science in the early 19th century”.

 

Casi el 90% de nuestras vidas las pasamos dentro de los edificios y realmente entendemos muy poco sobre cómo el entorno construido afecta a nuestro comportamiento, pensamientos, emociones y a nuestro bienestar.

 

La práctica diaria de los profesionales de la arquitectura tiene claro que debe alinear y conjugar estímulos para crear un estado de bienestar único en todos los que habitan una construcción. Así hemos pasado de un diseño arquitectónico orientado a las personas y cada vez más al estilo de vida.

Neuroarquitectura ARK Antonio Ruiz

Dada la complejidad de las fuerzas que componen la cognición humana, la implicación del entorno construido nos lleva hacia estados mentales casi desconocidos en algunas ocasiones.

“No hay duda alguna acerca de la influencia de la arquitectura y la estructura sobre el carácter y la acción humana. Hacemos nuestros edificios y luego ellos nos hacen. Regulan el curso de nuestras vidas“. Winston Churchill

 

¿Cómo se produce la conformación en ambas direcciones, sigue siendo la cuestión? Pero la conexión entre ambas disciplinas, neurociencia y arquitectura está cada vez más clara sin lugar a dudas; cómo nos comportamos y cómo nos afecta el entorno está íntimamente relacionado.

 

En la arquitectura más contemporánea hemos dado un salto a la búsqueda de un equilibrio mental, alineando espacios, estructuras, decoración y vida, conceptos más amplios y profundos que persiguen generar un estado mental de relajación, generando onda Theta en el cerebro para alcanzar una sensación casi previa a la percibida antes de al sueño. Estímulos coordinados y conjugados para generar una experiencia única y placentera.

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La neurociencia también ha descubierto que nuestro cerebro tiene la capacidad de cambiar estructuralmente a través de un conjunto de procesos llamados neuroplasticidad. Este es un principio fundamental de la relación entre la neurociencia y la arquitectura, ya que la comprensión de cómo nuestro cerebro se adapta y cambia estructuralmente debido a nuestro entorno físico dará lugar a la creación de un entorno construido que es empático con las necesidades cognitivas y el bienestar de los ocupantes.

Los estudios han descubierto que la exposición a un ambiente enriquecido mejora el rendimiento en las tareas de aprendizaje dependiente del hipocampo. Esto es importante porque de lo bien que aprendemos nuestra impactos calibre de resolución de problemas, la generación de ideas, la flexibilidad cognitiva.

 

¿Cómo podemos crear viviendas únicas que mejoren el estilo de vida de las personas?, fusionar arquitectura, ciencia, tecnología, decoración, paisajismo, estilo de vida y personas es nuestro foco en esta era cognitiva.

 

 

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