Quizás en demasiadas ocasiones pensamos que los empleados, trabajadores o mejor dicho, profesionales, esto sería lo ideal, son máquinas. Reconozco que me ha pasado, gestionando equipos de personas crees que todos van a funcionar de manera automática, quizás a ti también te haya pasado. Es la condición ideal, ojalá fuese así, pero estamos de acuerdo que no son máquinas. 

 

En este post, no te voy a decir que los trabajadores son personas y tienen emociones, eso ya lo sabemos todos. Ni que tienen días buenos y malos, eso también lo sabemos. Lo que si debemos entender y no entienden todos, es que toda la estructura de una empresa debe funcionar como un reloj suizo y eso se consigue con protocolos que se cumplen. 

 

Todavía en diversas formaciones me encuentro con profesionales de restaurante que argumentan:   ” Es que el cliente debe entender que…..”, “Es que no tenemos este producto porque el departamento X no funciona…” Los clientes, los consumidores, las personas no entendemos de problemas internos, nos volvemos tremendamente egoístas en a la hora de comprar. Nosotros llevamos la razón, yo pago, yo quiero, yo soy lo más importante y no que cuentes historias. Sabes algo interesante ¿llevan razón? el percibe lo que siente, lo que ve, lo que recibe, lo que intuye y eso es la marca de la empresa y es tu marca, es la huella emocional que tu le dejas. Eso te acompaña a ti y a tu empresa, toda la vida…..

 

“La confianza tarda años en ganarse y segundos en perderse” quién no conoce esto.

 

Lo que percibe el cliente su experiencia como persona, como consumidor, como prosumidor, eso aquí y ahora es lo que importa. Como nosotros hay muchos, iguales o mejores más, opciones para decidir innumerables, en todos los sectores. Incluso en los sectores que han desaparecido o van a desaparecer. Alguien cree todavía que un camarero o un chef no puede ser sustituido por un robot, no solo hay que analizar como funciona McDonalds o Amazon, basta con ver algunas de las innovaciones que nos enseña Youtube. 

 

 

 

El servicio en el contacto humano, esa fase en la que hay interacción entre personas, esa es la que nos queda para elevar nuestro grado de profesionalidad y generar una experiencia única, aumentado las expectativas del cliente con un trato único, evitando su ansiedad y provocando una experiencia que genere una huella imborrable. Este es el camino para cautivar, enamorar y fidelizar con tu producto, servicio y empresa.  LAS PERSONAS.

 

Pero no nos vale solo con ACTITUD, una vez que hemos terminado la sesión de motivación y las ganas de comernos el mundo, ahora toca COMPETIR. Entrar en el terreno de juego laboral con mucha ACTITUD + ESTRATEGIA + PLAN, y todo esto se puede entrenar. 

 

Incluso la actitud con la que enfrentarnos al partido, al día día laboral se puede entrenar gracias a la cognición corporal, no te lo crees, pon cara de enfadado 20 segundos y verás como te sientes enfadado. 

 

Ahora toca entrenar conductas específicas que igual que en el deporte, en el mundo laboral y la atención al cliente, cuya eficacia está más que avalada por la experiencia y  por la ciencia. Conductas que han de ser repetidas hasta que se automaticen….o ¿cuántos tiros a canasta a lanzado Pau Gasol a lo largo de su vida? y sigue haciéndolo…..ya forma parte de su comportamiento y no ha de pensarlo. 

 

Te imaginas que como profesional tuvieses automatizadas conductas de alto rendimiento, la probabilidad de ganar sería más alta ¿no crees?, e incluso nos sentiríamos más felices con nuestro rendimiento profesional. Personalmente elijo esta opción y no dejo de entrenarlas día a día.  

 

¿Nos apuntamos a ser profesionales de élite?

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