La Navidad puede ser tanto una época de estrés como de relajación y alegría. Pero si amas u odias la Navidad, es bastante difícil de evitar, por lo que tu cerebro puede verse alterado por la experiencia de una forma u otra. Estas son algunas de las principales facetas de la experiencia y como la Navidad afecta tu cerebro.

1.Espíritu festivo.

La alegría que rodea a la Navidad puede influir en algunos de los químicos de su cerebro (dopamina y serotonina) que afectan sus niveles de felicidad. Se sabe que la dopamina está relacionada con el comportamiento impulsado por la recompensa y la búsqueda de placer, y se cree que la serotonina aumenta nuestros sentimientos de valía y pertenencia. Entonces, cuando la gente habla de «alegría navideña», es posible que esté en lo cierto.

De hecho, investigadores de la Universidad de Copenhague llevaron a cabo un estudio de imágenes para tratar de encontrar el «centro» del espíritu navideño en el cerebro humano. 

En el estudio, a los participantes se les mostraron imágenes con temas navideños y, en aquellos participantes que celebraron activamente la Navidad, hubo una mayor activación cerebral en la corteza motora sensorial, la corteza motora primaria y premotora, y el lóbulo parietal. 

2.Estrés.

No todo el mundo considera que la Navidad es un evento alegre y festivo. De hecho, muchas personas la encuentran muy estresante. 

Según una encuesta realizada por Healthline, un sitio de información sobre la salud del consumidor con sede en San Francisco, California. El 62% de los encuestados describieron su nivel de estrés como «muy o algo» elevado durante las vacaciones, mientras que solo El 10% declaró no tener estrés durante la temporada. 

Entre los factores estresantes enumerados por los encuestados se encontraban las demandas financieras de la temporada, la negociación de la dinámica interpersonal de la familia y el mantenimiento de hábitos de salud personales como un régimen de ejercicio.

El estrés puede ejercer una respuesta física en tu cuerpo, con la liberación automática de adrenalina y cortisol. Además, se ha demostrado que el cortisol tiene un efecto profundo en el hipocampo, lo que puede disminuir tu memoria y capacidad para realizar múltiples tareas.

3.Regalos.

navidad en tu cerebro

Dar y recibir regalos es una tradición navideña ancestral. No hay mejor sensación que ver cómo se iluminan los ojos de tu ser querido cuando has encontrado el regalo perfecto para él. Pero, ¿por qué el dar nos hace sentir tan bien? ¿Cómo la Navidad afecta tu cerebro en este caso?

La generosidad se ha relacionado con los circuitos de recompensa de nuestro cerebro, lo que provoca la liberación de dopamina y endorfinas. Los investigadores han descrito un aumento de estas sustancias que se experimenta después de dar un regalo. Los químicos que causan este efecto pueden reducir el estrés y aumentar el deseo de repetir estos actos de bondad. 

Por lo tanto, si bien es posible que te moleste el bolsillo después de comprarle ese par de pantuflas a tu tía abuela, tu cerebro al menos se asegura de que seas compensado con una recompensa química.

4.Vínculos

La experiencia navideña por excelencia implica sentarse alrededor de una mesa con tus seres queridos. De hecho, es difícil siquiera imaginar el período festivo sin pensar en tu familia y amigos. 

El vínculo entre tu y aquellos que son especiales para ti puede resultar en la liberación de una hormona llamada oxitocina en el cerebro. La oxitocina, a veces conocida como la «hormona del amor», impulsa el comportamiento materno, la confianza y el apego social. Como tal, esta hormona puede ayudar a explicar esa sensación cálida y agradable que se siente en Navidad cuando estás rodeado de aquellos a quienes amas y en quienes confías.

5.Gratitud

Durante las vacaciones, mientras pasamos tiempo de calidad con familiares y amigos, muchos de nosotros reflexionamos sobre lo agradecidos que estamos por aquellos a quienes amamos.

Un estudio encontró que cuando ocurre ese reflejo, nuestros cerebros pueden experimentar una mayor actividad  en la corteza cingulada anterior y la corteza prefrontal medial. Estas áreas se han relacionado con el procesamiento emocional, las interacciones sociales y el juicio moral.

«No se ha prestado mucha atención a la emoción de la gratitud y, sin embargo, es extremadamente importante en el comportamiento social», dijo el Dr. Antonio Damasio, autor principal del estudio y profesor de psicología y neurología en la Universidad del Sur de California, en una declaración. «La gratitud recompensa la generosidad y mantiene el ciclo de comportamiento social saludable».

6. Azúcar

Es difícil resistirse a las frutas azucaradas, bebidas dulces y chocolate, pero cuando comemos golosinas navideñas, el azúcar enviar una señal desde la lengua al cerebro, que activa el sistema de recompensa.

Está claro, estimular el sistema de recompensa del cerebro de vez en cuando puede no ser problemático. Pero si el sistema de recompensa se activa con demasiada frecuencia puede resultar en que el cerebro genere una cierta clase de adicción con consecuencias poco saludables para el organismo.

7. Tristeza estacional

Si tendemos a ponernos tristes durante la temporada navideña, no siempre es culpa de Navidad. Más bien, puede ser el resultado de un trastorno afectivo estacional , que es una forma de depresión clínica que se repite estacionalmente, especialmente a los que les toca la Navidad en los meses de invierno.

Los investigadores vincularon la causa bioquímica de la depresión estacional con niveles más altos de la proteína transportadora de serotonina (SERT), que afecta el estado de ánimo.

8. Consumo

navidad en tu cerebro y en tu dieta

 

Disfrutar de nuestra comida y bebida favoritas es parte de la experiencia navideña, pero comer en exceso puede afectar tu cerebro. 

Se ha demostrado que se activa una vía que une el hipotálamo en el cerebro con el sistema inmunológico. Esto conduce a una respuesta inmune e inflamación de bajo grado, lo que puede explicar por qué puedes sentirse mal después de comer demasiado. 

Por supuesto, esto no hace mucho daño a tu cuerpo después de una comida especial de Navidad, pero cuando comer en exceso se convierte en un problema a largo plazo, esta inflamación puede volverse crónica y contribuir a la diabetes tipo 2 y enfermedades cardíacas.

Ya sabes como la Navidad afecta tu cerebro. Pero por ahora, no te preocupes demasiado si tienes la Navidad en la cabeza. ¡Disfruta! Pronto volverás a tu estado habitual en enero.

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