• El desafío de reconocernos con mascarilla, el nuevo reto para nuestra mente.

 

Reconocer los rostros de nuestros semejantes es uno de los estímulos visuales más adaptativos e importantes para la percepción humana. Nos hacen ser más sociales, identificar el grado de confianza del resto y empatizar entendiendo las emociones del resto. Pero claro está, que el esfuerzo para reducir la transmisión del COVID ha generado un nuevo panorama diario, ver a toda la sociedad con mascarilla con la única capacidad de de “leer” su cara a través de los ojos.

Un nuevo estudio realizado por investigadores de la Universidad Ben-Gurión del Neguev (BGU) en Israel y de la Universidad de York en el Canadá revela el impacto de esta situación y sus repercusiones potencialmente importantes.

Para examinar los efectos del uso de máscaras, el Prof. Ganel y el Prof. Freud utilizaron una versión modificada del Cambridge Face Memory Test, el estándar para evaluar la percepción facial, que incluía rostros enmascarados y no enmascarados. El estudio se llevó a cabo en línea con un gran grupo de casi 500 personas.

Los investigadores encontraron que la tasa de éxito en la identificación de alguien con una máscara se redujo en un 15%. Esto nos afecta a un nivel sociológico y afecta a todas las interacciones humanas. No todas las personas sin patologías tienen las mismas habilidades de reconocimiento facial, ello provoca que el cerebro deba de utilizar otros patrones para entender mejor las emociones, reconocer el grado de confianza y autenticidad, así como lo que desean transmitir aquellas personas con las que se interacciona.

Mascarilla COVID compras experiencia cliente

 

“Ahora nos vemos obligados y entender mejor el lenguaje corporal, a focalizar nuestra mirada en los ojos, nariz, mejillas, e interpretar la percepción facial completa. Esto ahora genera un esfuerzo mayor en nuestro cerebro.” Antonio Ruiz.

 

Ante esta nueva realidad solo nos queda adaptarnos y entrenar nuestra mente ante este nuevo reto.  La interacciones sociales aunque limitadas van a seguir y las experiencias en gran medida requieren la interacción entre personas. Para establecer una pauta de entrenamiento realista sea cual sea la profesión existen algunas recomendaciones básicas para mejorar nuestra comunicación y transmitir mejor nuestros mensajes:

 

  • Incrementar nuestro lenguaje no verbal.
  • Vocalizar mejor a la hora de hablar.
  • Mirar a nuestro interlocutor más a los ojos.
  • Reducir el uso del móvil cuando este en un entorno de varias personas.
  • Ser más precisos en la comunicación.
  • Ser más expresivos al sonreír, ya que no se nos ve la boca.
  • Verbalizar más nuestras emociones.

 

El reto para todas aquellas empresas que tiene con contacto directo con el cliente, es muy importante, ya que la experiencia emocional que generan en sus clientes está en gran medida provocado por el personal que trata con ellos. Clínicas, restaurantes, supermercados, tiendas de ropa, etc… todos tienen a su personal con mascarillas por lo que el esfuerzo para empatizar y generar emociones positivas a sus clientes se convierte en un esfuerzo aún mayor.

 

La cuestión es, ¿de verdad estamos siendo conscientes de esta realidad?

¿se está implementando políticas y formaciones para mejorar la empatía con los clientes?

 

 

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